Quiero dirigirme a ustedes, ya que siento la necesidad de contar y transmitir a aquellas personas de bien, que puedan o quieran leer este artículo, como me siento en estos tristes momentos que estamos viviendo en nuestro país. Soy Toñi Santiago, madre de Silvia, asesinada en Santa Pola (Alicante) el día 4 de agosto de 2002 por la banda terrorista ETA. Sr. Zapatero, quiero que sepa que con su cobardía, con su desvergüenza, con su indignidad, con su maldito talante, con su pacto con los etarras, con su declaración del día 29 de junio para iniciar el proceso de dialogo, usted, transcurridos casi cuatro años, ha vuelto a asesinar a Silvia. Usted sólo ha conseguido que los sentimientos que tuve que vivir aquella tarde del atentado, vuelvan a resurgir hoy en mí. Sentimientos que todavía trato de canalizar, después de casi tres años de ayuda psicológica y de un tratamiento médico contra la ansiedad. Con su gestión en la política antiterrorista, ha conseguido que tenga el mismo desprecio por usted que siento por los asesinos de mi hija, de sus colaboradores y de quienes aplauden y festejan los atentados y que, para mí, son tan asesinos como aquellos que colocaron el coche bomba, cargado con 50 kgs. de explosivo, debajo del balcón de mi casa. Usted se ha puesto de rodillas ante esos asesinos, usted y su gobierno han claudicado ante esos canallas, pero por favor no nos pida a las víctimas comprensión. Sr. Zapatero, usted no cuenta con mi autorización para negociar con la sangre de mi hija. Usted que fue tan cobarde el pasado día 28 de junio de no querer mirarme a los ojos en el Congreso de los Diputados, usted que dio las ordenes oportunas para impedir que accediéramos a las proximidades del recinto con una corona de flores, humillándonos y tratándonos como si fuésemos delincuentes, usted no conseguirá silenciar mi voz. En su anuncio de negociación, tan esperado por la banda terrorista ETA, usted nombra a las víctimas del terrorismo, a su memoria, a su dignidad y a su honor. Casualmente siempre olvida usted mencionar la palabra “justicia”. En los dos años y medio que lleva en el poder, nunca le he escuchado mencionar esta palabra cuando se refiere a las víctimas. Justicia es lo que espero conseguir contra los miserables que asesinaron a mi hija, aunque pacte usted con ellos o con el mismísimo demonio … Por último le rogaría que no hable usted tan alegremente del dolor de las personas que hemos sufrido un atentado terrorista. A mí, como madre de Silvia, me ha demostrado que no le importa lo más mínimo el asesinato de una niña inocente. Sr. Zapatero, desgraciadamente para mí, todos los días 4 de agosto que me queden por vivir tengo que recordar que, ese fatídico día mi hija fue brutalmente asesinada. En mi memoria quedará, que mientras usted celebra alegremente su cumpleaños ese día, en unión de sus dos hijas y de su esposa; a mi hija, con seis añitos no le permitieron cumplir ninguno más esos individuos con lo que usted ahora negocia. A Ella y a todas las personas que fueron asesinadas les va a tener que agradecer su continuidad en el gobierno. No me queda la menor duda de que esas ansías de poder es lo que le lleva a usted a traicionar la memoria de las víctimas inocentes. Señor Zapatero, “NEGOCIACION EN MI NOMBRE NO”.
Toñy Santiago - Alicante Carta de Maite Pagazartundúa a Patxi López y la dirección del Partido Socialista en el País Vasco:
Querido Patxi, querida dirección
Permitidme la confianza que da haber pasado media vida junto a muchos de vosotros como militante socialista siempre activa.Tras conocer la respuesta de la dirección del Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra a la carta abierta que se publicó con mi firma, la de Estíbaliz Garmendia, Fernando Savater y Mikel Iriondo, junto a los también militantes socialistas Nicolás Gutiérrez y Rosa Díez a nuestro común secretario general exijo el mismo trato político que ellos. Mandadme la carta.
Comprenderéis que no me guste que extendáis la idea de que haber sufrido el zarpazo del terrorismo nos convierta en irresponsables políticos o minusválidos intelectuales. Sólo me extenderé sobre este particular y vaya por delante que hago míos los argumentos que pudiera utilizar Rosa Díez para contestaros. De hecho, es una de las pocas personas en las que confío plenamente, humana y políticamente. Voy a lo que me toca de forma privativa, como en las herencias. La circunstancia emocional del duelo por el zarpazo terrorista no exime de la capacidad de juicio, del mismo modo que la circunstancia de ostentar un cargo político no inviste de capacidad para tenerlo. Es bien sabido que eso que conocemos por capacidad de juicio se compone de elementos diversos y en diversos grados, que van desde el autocontrol emocional, la serenidad de ánimo, la capacidad de análisis y raciocinio hasta la imaginación y capacidad de frustración y de encaje de golpes -altos o bajos-. Queridos, esto es independiente a las circunstancias de ejercer un cargo político o del zarpazo terrorista. Digo esto por comparar vuestra circunstancia y la mía. Las citadas características que se relacionan con lo que se conoce como madurez y responsabilidad se pueden tener o no según talento y temperamento naturales o por una combinación de éstos con el estudio, el esfuerzo y la experiencia. Estamos ante la gran cuestión de la educación moral y del cultivo de la cultura general.
De hecho, queridos compañeros, el pensamiento sectario y el fanatismo de la identidad es constante en la condición humana y cuando se cultiva en exceso suele ayudar -junto al desgaste del tiempo ostentando una misma función- a la degeneración de los órganos políticos y a la adversa selección de recursos humanos, tal y como está demostrado por la doctrina científica en el campo de las ciencias humanas. Como se suele decir, el que esté libre de culpa que tire la primera piedra. Llevo veinte años luchando contra esas pulsiones políticas, controlándolas siempre que puedo, eso es verdad, qué os voy a decir a vosotros, que me habéis visto crecer como ser humano y como criatura política, derrota tras derrota.
Querida dirección, en estos tiempos en los que en los partidos políticos cuesta tanto atreverse a llevar una posición discrepante, debería existir una cuota de protección de las minorías. Os hacemos un gran favor, ya lo sabéis.
Querido Patxi y querida dirección, sólo los nacionalistas vascos se habían atrevido a utilizar algo así en lo que a mí respecta, y eso cuando estaban cansados de argumentar.